¿Hay otra manera de percibir esto que me pasa?
Por supuesto que sí
Pero tú debes permitirlo
Abril 2006. Caí en la cama con los tejanos puestos a medianoche.
16 horas de mudanza fueron un somnífero para dormir sola la primera noche entera tras el divorcio.
Me levanté y me quedé mirando la lámpara torcida del comedor.
Rompí llorar.
Tenía 39 años y dos hijos pequeños de 5 y 9 años.
Sin embargo no fue hasta los 44 años que un vacío silencioso
ocupara mi interior mientras mis órganos no hacían nada por defenderse.
Pero esta crisis venía envuelta con un gran regalo.
Recuperé el sentido, la dirección y el brillo en mis ojos.
La Vida se había convertido en cómplice.
Sin vuelta a atrás.
Como decía Sócrates en la película el Guerrero Pacífico
Primero saca la basura de tu mente
Cada día envio un mail corto para mirar la Vida con otras posibilidades, otros ángulos que te dan el poder y la calma de saber que estar en el camino correcto.
A eso yo le llamo felicidad.
Pero hay que entrenarla, para saber escuchar al corazón y no perdernos en el ruido mental.
Einstein decía: «la mente es como un paracaidas, solo funciona si se abre».
Yo pensaba que elegía mi vida hasta que me di cuenta que no.
Decía Carl Gustav Jung que “Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, éste dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.”
Deja tu email y recibe gratis el PDF: 11 decisiones, 11 aprendizajes y 9 miedos.
Que te harán reflexionar:
- ¿Somos realmente libres al tomar nuestras decisiones?
- ¿Cuál es nuestro mayor miedo?